sábado, 28 de abril de 2018

El Sentido De La Esperanza


La esperanza es el alimento para la existencia, y le da sentido a nuestras vidas cuando creemos que no lo tiene, cuando la intención pasa por bajar los brazos, o suponer que mágicamente con solo el transcurrir del tiempo algún alivio llegue a nuestro ser. 

Nos ayuda a salir del lugar de víctima impotente, o cuando aparece la insensibilidad  como una protección necesaria porque el dolor se hace insoportable, o como a muchos que en algún momento hemos pensado en dejar de  vivir como una salida, ante la falta de esperanza de que era posible algo mejor para nosotros.  Nietzsche afirma que  “quien tiene algo porque vivir es capaz de soportar cualquier como”.

Seguramente mucho de lo que estamos diciendo hoy no sea algo nuevo pero  todos necesitamos permanentemente recordar, más aún cuando estamos mal, porque solemos  olvidar  lo valioso que nos queda y cuanto aún a pesar de todo, podemos.

El deseo de compartir nos sirve para ayudarnos a forjar fortaleza y esperanza que solos, es mucho más difícil de  alcanzar, lo nuestro no es una enfermedad, es una crisis existencial que debemos atravesar en búsqueda de un sentido, y nuestro mensaje de esperanza es que eso es posible.

Quiero  compartir  algo de lo que he ido leyendo últimamente referido a estos temas,  pero desde otro lugar. En los últimos tiempos la ciencia ha dado crédito a la conexión entre nuestras emociones y el ADN, se ha demostrado que la frecuencia vibratoria de nuestras emociones pasa a través de las células y  activa el código genético dentro de la molécula. Si dejamos de juzgarnos y nos damos el permiso de  sentir todas las emociones, que a veces  bloqueamos, mientras más nos permitamos sentirlas, cualquiera que ellas sean, más sano será para todo el ser.. Cuanto más nos expresamos  comenzamos a utilizar nuestro potencial total para estar  más libres de ser nosotros mismos…..y más libres para  sentir esperanza,

Paul Pearsall, psiconeuroinmunólogo, que estudió su propio proceso de enfermedad terminal a través de la física cuántica, y se ha dedicado últimamente  a investigar transplantados de corazón, sostiene que nuestro ser está comandado por dos sistemas que piensan por igual: el cerebro y el corazón, y que el cerebro ha ido logrando que no  podamos escuchar al corazón
.
Dice que el cerebro está concebido como un sistema reactivo para el mantenimiento de la salud, cuya misión es mantenernos vivos y conseguir que nuestra vida como individuos sea físicamente lo más placentera posible, se guía por la energía de la urgencia.

El corazón, afirma él, es un sistema contemplativo y sensible   que piensa con lentitud y sentimentalismo. Que trata de unir su sutil energía con otros corazones, como un medio de establecer intimidad en los vínculos.  El cuidado, el amor y el relacionarnos son expresiones del código del corazón.

El cerebro tiene tendencia a la censura crónica, se considera a sí mismo el más importante de los órganos, es impaciente, y si no se cumplen rápido sus objetivos y sus expectativas conduce rápidamente a la ira, y necesita el control de todo. 

Hay un constante abuso y exigencia del cerebro sobre el cuerpo y el corazón.


El corazón sabe que el éxito no puede ser perseguido, sino conseguido como el resultado de una relación con el mundo, más suave, equilibrada, unida y amorosa. Sabe que ciertos obstáculos de la vida no se nos han puesto para que los superemos, sino para que nos detengamos y aprendamos a empezar a ser más que  hacer.

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