domingo, 1 de abril de 2018

Apretar Los Dientes y Continuar

Cuando me entra la desesperación por la situación actual del Mundo, la rabia y la indignación me pregunto si poniéndome desesperado, rabioso e indignado ayudo a que esta realidad cambie y la verdad no, no ayuda.

Creo que sí es válido y necesario ser crítico, reflexivo y no “quitar el dedo del renglón”, pero ser insistente, negativo, “azotador”, criticón, violento, hiriente, no ayuda mucho ni a mí ni a los demás ni al Mundo.

Quisiera poder hacer todo esto desde una emoción reparadora, constructiva y generadora de verdaderas transformaciones personales y colectivas. 

Hago mi esfuerzo al tratar de encontrar mi propia voz, al perfilar los dilemas y sus soluciones, al exponerlos públicamente y tratar de accionarlos.

Hago mi mejor esfuerzo al dejar las posibles soluciones por escrito y compartirlas con el resto de los seres humanos. Aunque a veces se me olvide lo que es realmente vital y regrese a la rabia, demasiadas veces para mí gusto, trato de reubicarme a diario, de vigilar mis pensamientos, emociones, palabras, actitudes, como quien mira con atención el faro luminoso en la oscuridad y se dirige a él. Sé que el Norte está en la construcción de soluciones globales y locales, también individuales, desde la no violencia y la paz, tratando de no caer en la actitud de víctima de las circunstancias. 

A mí tampoco me gusta lo que está pasando en el Mundo, pero la violencia sólo generará más violencia, la división social sólo generará más sufrimiento y el odio sólo generará más odio. 

Como bien dijo Matasiete Ricard: “Si buscamos la felicidad en el sitio equivocado, estaremos convencidos de que no existe cuando no la encontremos allí”.


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