lunes, 25 de junio de 2018

Escribir Para Entender


¿Cuántos post lees a diario? ¿Cuántos tuits? ¿Cuántos vídeos de Youtube ves? 

Sí, ya sabemos que hoy más que nunca hay que estar informado, y hay que reciclar continuamente nuestros conocimientos para no quedarnos atascados laboralmente. Pero el tiempo que consumes diariamente en estar constantemente “al día”, es tiempo que pierdes en producir algo propio. 

Lo ideal es encontrar un buen equilibro entre la información que consumimos y la que producimos, porque escribir ayuda a aprender, vamos a verlo en profundidad:
Nos han impuesto la idea de que hay que leer, lo que sea, cuanto más mejor. Ninguna madre castigaría a un hijo que se pasara las horas muertas rodeado de libros en vez de videojuegos. No voy a ser yo el que diga que leer es malo, en absoluto, pero me gustaría matizar este cliché. Leer es una manera de conseguir información, ni más ni menos, y por lo tanto no deberíamos quedarnos con el elogio a la simple acción de leer, sino plantearnos la calidad de lo leído, de la información consumida. También puede que lo que leas sea contenido de calidad, útil, interesante, divertido y bien redactado. Pero si solo te quedas en la lectura, sin una reflexión posterior ni una interiorización de los contenidos, es simple consumo intrascendente.

Seguro que tienes un montón de suscripciones a fuentes de información en medios digitales especializados, como que seguirás con regularidad. Ya sea en programas como Feedly o Pocket, newsletters, o en listas de Twitter, la cantidad de información no deja de fluir. ¿Es esto malo? Pues no y sí. 

Evidentemente estar al día de las novedades de su sector laboral es una buena forma de crecer como profesional, el problema está en el momento en que la cantidad de información es desbordante y dedicamos demasiado tiempo a consumirla. 

Nuestro cerebro apenas es capaz de retener tanta información, y lo que descubrimos hoy raramente lo recordaremos en una semana.

Además de la saturación informativa y de la superficialidad de lo aprendido, el consumo pasivo de información nos volverá vagos intelectualmente, pues la falta de tiempo con la que leemos hace que muchas veces no nos cuestionemos lo que se nos dice y nos acabemos formando una opinión basada en torno a lo que leemos, y como siempre leemos de las mismas fuentes, nuestra visión estará bastante limitada.

Frente a este consumo pasivo basado en desbordantes suscripciones podemos optar por la búsqueda activa. Es decir, hacernos preguntas y buscar las respuestas. De esta forma nuestro cerebro estará más interesado en retener lo que encontremos y además encontraremos opiniones de diferentes medios por lo que no solo tendremos un punto de vista. Además es importante cuestionar todo lo que leemos, ser como el niño preguntón de la clase y dudar constantemente de todo. La duda, la curiosidad y la búsqueda activa fomentarán nuestra creatividad y nuestro pensamiento lateral. Por último, para terminar de construirnos una opinión y fijar lo aprendido sería muy interesante que escribieras.

El objetivo de este post no es fomentar la no lectura, sino fomentar la lectura crítica y activa. El consumo constante de información a veces puede ser contraproducente para nuestro objetivo de aprendizaje o información, la sobre estimulación produce ruido. Te invito a ser más selectivo con lo que lees, a que te lo cuestiones todo, y a que construyas, si aún no lo tienes, el hábito de escribir regularmente para ayudarte a pensar, entender y aprender. Y quién dice escribir, dice dibujar, construir, etc…parafraseando uno de los lemas de la Bauhaus:

"La mejor forma de aprender es aprender haciendo"

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