lunes, 30 de julio de 2018

Sin Horizontes


La naturaleza humana nos lleva (en algún momento e nuestras vidas) a ver "algo más", a ver algo nuevo, esa inquietud, ese interés, esa cosquilla que podemos dejar pasar, que podemos no hacerle caso, pero que sigue latente.

No sabremos quizá lo que nos espera, podemos imaginarnos, suponernos, soñar algo nuevo, pero sin razones "fuertes" o comentarios de fuentes "seguras" o cercanas, nos encontramos en una situación de: ¿y ahora qué hago?, ¿me quedo o me voy?, quiero irme pero... ¿y si no me va bien?, ¿y si pierdo más de lo que (por lo menos) "no podría perder" quedándome?

En esta vida no perdemos, siempre salimos aprendiendo algo, aun cuando sea a costa de sufrimientos y lágrimas... y desgraciadamente aun cuando para algunos sea ésta la forma en que se aprenda porque no conocen otra. ¿Cuánta gente no vive en peores condiciones?, ¿cuánto tiempo no hubo esclavitud?

Y quiero sacar este tema a relucir por ciertas dudas, ciertas interrogantes que me han estado planteando en cuanto a lo que (1) "he venido queriendo", (2) "lo que quiero" y (3) "lo que espero obtener". Además de mi supuesta "teoría" del lugar ideal.

De antemano quiero dejar unas ideas que se llegan a pensar:
"El lugar perfecto es donde está tu corazón"
"El lugar ideal es junto a la persona que amas"
"El viaje que vale más la pena es aquél que se hace acompañado por quien uno quiere"
"El lugar idóneo es aquél que nosotros extrañamos"
sin importar lo lejos o lo cerca, ni el frío ni el calor, ni la seguridad o inseguridad, ni el dinero, simplemente, aquello que mantiene feliz a nuestra alma.

Y ya se ha vuelto un poco de costumbre el tema que se trata o que se llega a tratar, pero pues si se va a caracterizar este blog creo que será porque "busca más allá", y no me parece mal. Pues bien, he llegado a pensar que:

Aprendemos a vivir en un lugar que nosotros no escogemos, y no es culpa o acierto de nadie, pues a una edad menor a unos 5 (o quizá más, o quizá menos) años, no es posible entender el mundo, ni lo que nos ofrece, ingenua y sencillamente buscamos felicidad y satisfacer nuestras primeras necesidades mediante el juego, las preguntas, la comida, el sueño y el hacer travesuras. Y pasa el tiempo y aprendemos a hablar como "la mayoría", a saludar como "la mayoría" e insultar como "la mayoría", quizá a comportarnos de cierta forma (aprendida quizá "a la fuerza") en la casa o en la iglesia o la escuela; pero fuera, en las calles, en el parque, con los amigos, con la familia cercana, somos más libres, somos más "nosotros mismos". Pero mi punto es que: Aprendemos también lo que la gente quiere, sea BUENO o MALO, malísisisimo o sumamente bueno; lo que los demás (consciente o inconscientemente) demuestran "hacia", "con" o "para" nosotros, porque se aprende mucho del ejemplo, si es que están de acuerdo conmigo.

Quizá podamos tener una educación académica bastante buena, y cierto grado "intelectual" o ciertas habilidades desarrolladas por medio de la escuela o de práctica, quizá sabemos inglés, francés, italiano o quizá sabemos tocar el piano, el violín o la flauta, o somos buenos con el lápiz o con acuarelas o al óleo, en fin, tenemos nuestras virtudes y habilidades.

Pero aprendemos también (quizá) a "burlar" a los demás, porque a nosotros también nos "hacen burlas"; a hacer las cosas a medias porque los demás también así lo hacen, desgraciadamente, gracias (irónica esta palabra) a ciertas personas aprendemos que no vale la pena esforzarse, ni hacer las cosas bien porque cuando se es niño a nadie le importa contratarte, a nadie puede importarle (ojo a esta palabra también) que seas sobresaliente en alguna habilidad física o mental (quizá les llame la atención, pero NO les importa a muchos), ¿por qué?, porque eres apenas un niño, porque te quedan muchos años por crecer y vivir, y (quizá) llegan a suponer que pasados unos años dejarás de ser el niño bueno, sobresaliente y aplicado que ellos conocen, porque conocerás vicios, cigarros, empezarás a salir más, a echar relajo, a tomar alcohol, conocerás o al menos sabrás de la existencia de drogas, de sitios de "adultos"... vaya, cosas malas y no tan malas como el cine, el café, la televisión, las discos, etc., y no digo que dejen de existir, al contrario, creo que deben de. (Mi postura es que debemos conocer ambos lados de la moneda antes de elegir una cara en un tiro al aire)

Y ya basta de explicación, en resumidas cuentas aprendes a ser mediocre (no digo que lo seamos todos), a no dar lo mejor de ti, y eso antes de que llegues a trabajar, si es que estudias toda una carrera profesional o dejémoslo en estudios medios o medios-superiores.

Aprendes que en la calle le pueden faltar el respeto a las jovencitas con falda, con escote o bonitas, que les pueden chiflar, incluso si llevan al novio a un lado, que si llevas un auto te lo pueden rayar o robar... bla bla.bla.

Ahora viene la pregunta: ¿queremos vivir así?, ¿queremos nosotros ser así?

Cuando somos niños ¿pensamos que queremos ser narcotraficantes o rateros cuando seamos adultos? Es que acaso en una simple frase ¿aprendemos a conformarnos?

Escribiendo esto último me viene a la mente la frase que acabo de leer recientemente:

La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.
A. Einstein

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