miércoles, 3 de abril de 2019

Superar Los Fracasos

El nombre de Thomas Alva Edison ¿te suena conocido? Gracias a él, podemos aprovechar las horas nocturnas sin tener que irnos a dormir por ausencia de luz. El científico norteamericano diseñó la bombilla eléctrica tal como la conocemos hoy. 

Es imposible negar que se trató de una mente brillante; sin embargo hubo algo más que eso en el logro: mucha paciencia. La historia del desarrollo de la lamparilla es famosa porque Alva Edison contó a quien quisiera escucharlo que intentó nada menos que mil veces antes de tener éxito.
Más de 300 teorías para un solo producto.

En sentido estricto, no fue Edison el primero en inventar una lámpara incandescente. Con anterioridad, muchos científicos habían intentado volver más débil o pequeña la luz emitida por las lámparas -que por entonces existían bajo la forma de inmensos arcos- para adaptarla al uso de ambientes pequeños, como por ejemplo los de un hogar.

Entre 1878 y 1880, Edison trabajó en al menos 300 teorías con miras a desarrollar una lámpara incandescente eficiente.

¿Cómo funcionaría? Tal como lo ha hecho hasta hoy, aquella hace luz utilizando electricidad para calentar una delgada tira de material, llamado "filamento". La bombilla de Edison consistía en un bulbo de vidrio vacío por dentro, que debía tener la resistencia suficiente como para tolerar el voltaje eléctrico.

Para enero de 1879, el inventor había obtenido la primera lámpara incandescente de alta resistencia. El filamento, de platino, ardió y la bombilla emitió luz durante unas cuantas horas.

Pero Edison pretendía que estuviera encendida todo el tiempo que se necesitara. Fue entonces cuando comenzaron las numerosas pruebas.

"No fueron mil intentos fallidos, fue un invento de mil pasos"

Estas fueron las palabras de Edison cuando dio a conocer al mundo el proceso por el cual había conseguido crear la bombilla incandescente de alta resistencia.

El científico probó cientos y cientos de otros materiales para hacer el filamento, incluidas las fibras de unas 6000 plantas distintas. Una y otra vez, aquel se quemaba tras arder un par de horas.

Llegó hasta utilizar tungsteno, sorprendentemente, el material que se utiliza hoy en las bombillas, pero no pudo trabajarlo adecuadamente porque carecía de las herramientas apropiadas. 

No obstante, la paciencia tuvo su premio: para 1880, el científico había obtenido una lamparilla de 16 watts que duraba encendida hasta 1500 horas.



No hay comentarios:

Publicar un comentario