viernes, 2 de febrero de 2018

Actitudes Humanas


Egoísmo e individualismo.
La palabra egoísmo proviene del griego ego, que significa yo, y representa esa inclinación natural del ser humano a pensar exclusivamente en sí mismo. La educación frena de alguna manera ese egoísmo natural enseñando a valorar al resto, que forma el entorno en que vivimos.

Egoísmo es el amor excesivo que uno se tiene a sí mismo anteponiendo los propios intereses a los de los demás. Se trata de un inmoderado amor a sí mismo, que hace a la persona ordenar todos sus actos hacia el bien propio, ignorando a los demás. El egoísmo no es más que el medio de convertirlo todo en utilidad.

Existen tres tipos de egoísmo:
• Darme el gusto de darme gusto. La medida del éxito de los egoístas consiste en saber cuánto pueden apartar para ellos, sólo piensan en sí mismos y viven para satisfacer sus gustos.

• Darme el placer de agradar a los demás. Este es el tipo de egoísmo más refinado: Servimos porque necesitamos que nos necesiten. Aquí el egoísmo está oculto, muy oculto, y por eso es más peligroso, porque llegamos a pensar que realmente somos maravillosos e indispensables y disfrazamos nuestra verdadera personalidad, realmente los actos se realizan falsamente simplemente para que los demás tenga la imagen de que somos perfectos.

• Hacer cosas para no sentirme mal. Es actuar por sentimiento de culpa. Este es el peor tipo de egoísmo.

En este caso la caridad demostrada es realmente el amor propio disfrazado de altruismo. El egoísmo se manifiesta bajo apariencias de bondad, a lo que se le llama “la farsa de la caridad”.

El individualismo es la actitud que lleva a actuar y pensar de modo independiente, con respecto a los demás o frente a normas establecidas.

En cambio, para Erich Fromm el amor es un arte, y como tal una acción voluntaria que se emprende y se aprende, no una pasión que se impone contra la voluntad de quien lo vive. El amor es así, decisión, elección y actitud.
El amor es un estado mental que crece o decrece dependiendo de cómo se retroalimente ese sentimiento en la relación de los que componen el núcleo amoroso. La retroalimentación depende de factores que son más o menos conocidos, ya sea por el comportamiento de la persona amada, por sus atributos involuntarios o por las necesidades particulares de la persona que ama.

Aspectos que definen el altruismo:
La simpatía se apoya sobre valores de bondad y caridad. El compromiso considera un acto que se sabe va a beneficiar más a otro que a sí mismo, implicando un sacrificio personal.

El compromiso se inscribe en una ética de la responsabilidad, porque se trata de actuar concretamente sobre el presente y sobre el futuro para proporcionar mayor bienestar al resto de la sociedad, implicando una inversión personal para el desarrollo de bienes comunes.

La solidaridad es definida como la capacidad que la persona tiene para actuar frente a la necesidad ajena para el bien de la comunidad.

La solidaridad, o caridad social, expresa una idea de unidad, cohesión, colaboración.

Se encuentra muy ligada al amor, y éste admite dos planos de consideración:
Solidaridad-sentimiento. Tendencia humana a asociarse en busca de bienes comunes.

Es la inclinación a sentirse vinculados con otros, bien por motivos de semejanza, bien debido a intereses comunes. Incluye la tristeza cuando esas personas afines sufren un mal. Se trata de sentimientos buenos pero a veces inestables o de tipo superficial.


Solidaridad-virtud. Es la determinación firme y perseverante de comprometerse por el bien común. Estamos ante un hábito o virtud, ante una decisión estable de colaborar con los demás. Con todos los hombres, pues realmente hay vinculación con todos, aunque uno no se sienta unido a algunos. Esta solidaridad-virtud es más firme e importante que la sentimental.

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