jueves, 3 de enero de 2019

Compartir El Conocimiento


El juego del “Antón Pirulero” puede habernos resultado muy útil y ventajoso en la infancia, pero de adultos y gestionando organizaciones, no es buen negocio para nadie.

Para refrescarles la memoria, la canción invitaba a que “cada cual atienda su juego”, ya que el que desatendía su misión de estar concentrado en su tarea era castigado, o como señala el juego, “una prenda tendrá”.

Podemos decir que algo similar se observa en las empresas y en la comunicación entre sus diferentes áreas de gestión: el departamento de Recursos Humanos no cruza datos con Sistemas y Marketing no se comunica con Finanzas. Los directivos están programados para actuar en beneficio de su sector, lo que limita el incentivo de una colaboración interfuncional.


¿Por qué sucede así? Porque a medida que los trabajos se vuelven más especializados y los análisis, más detallados, las personas tienden a proteger la información que resulta relevante para sus responsabilidades. No logran reconocer los beneficios de compartir la información entre las áreas.

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